Vistas de página en total

miércoles, 7 de marzo de 2012

Mi Pobreza

Continuando con la intención de sembrar interés y  conciencia universal, en cada individuo como materia prima de una familia, sociedad o gobierno en pleno siglo XXI que demanda mayor participación de actos positivos y  productivos, que ayuden  a la casi inalcanzable “norma del Buen Vivir” identifico una condición humana muy poderosa y devastadora que debemos combatir, empezando desde cada uno de nosotros. La Pobreza, y como  primera definición de pobreza que conocemos, sería la falta de bienes materiales para el desarrollo de la vida humana; sin embargo, esta sería la interpretación más materialista de la misma y que tiene una traducción directa con una visión económica: "pobre es quien no tiene dinero." pero creo que “pobre es quien quiere serlo”
Todos hemos sufrido escasez de dinero en algún momento. Es una experiencia individual. Y no por eso debemos convertirla en un problema social. La pobreza, como problema social, es una herida profunda que contagia cada dimensión de la cultura y de la sociedad. Incluye la privación de acceso a servicios como educación, mercados, sanidad o posibilidad de tomar decisiones etc.
Además, es la «pobreza de espíritu» lo que induce a los miembros de una comunidad a compartir, creer y crecer en su propia pobreza, y especialmente los factores que contribuyen a su existencia, que fácilmente queremos convertirla  en un problema social, y su solución también es social, como individuos consientes y responsables debemos aprender que no podemos luchar contra la pobreza aliviando sus síntomas, sino únicamente atacando los factores que la producen.
Un “factor” y una “causa” no son exactamente lo mismo. Una causa puede ser algo que contribuye al origen de un problema, como la pobreza, mientras que un factor puede ser algo que contribuye a su perpetuación cuando ya existe.
Algunos de los factores de pobreza (como problema social) que nombro a continuación, ignorancia, apatía y dependencia, deben verse simplemente como condicionantes. No pretendo ningún juicio moral. No son buenos ni malos, simplemente son. Estos grandes factores, a su vez, contribuyen a la generación de otros elementos secundarios, como escasez de mercados, infraestructura pobre, carencia de liderazgo, mal gobierno, bajo nivel de empleo, conocimientos insuficientes, escasez de capital y otros. Cada uno de estos problemas sociales están causados por uno de estos factores, cada uno de ellos contribuye a la perpetuación de la “pobreza material”
Ignorancia: significa falta de información o de conocimientos. Es diferente a estupidez, que es falta de inteligencia, y a necedad, que es falta de sensatez. Las tres palabras se confunden con frecuencia y algunas personas suponen que su significado es el mismo. El conocimiento es poder, dicen los ancianos, y  yo digo el poder es tener y el tener es riqueza

Apatía: aparece cuando la gente pierde interés, o cuando se siente tan impotente que no intenta cambiar las cosas, encauzar lo que va mal, corregir los errores o mejorar las condiciones. A veces, la gente se siente tan incapaz de conseguir algo que envidian a sus familiares o vecinos de comunidad que lo intentan. Entonces procuran forzar a los que lo intentan a su propio nivel de pobreza. La apatía conduce a la apatía.
A veces la apatía se justifica con preceptos religiosos, “acepta lo que hay, porque Dios ha decidido tu destino”. Este fatalismo puede ser utilizado como excusa.
Hemos sido creados con muchas capacidades: la de elegir, cooperar, organizar y mejorar nuestra calidad de vida; no podemos utilizar a Dios como excusa para no hacer nada. Esto es tan malo como maldecir a Dios. Debemos alabar a Dios y utilizar los talentos que él nos ha dado.
Dependencia:
La dependencia es el resultado de ser el extremo receptor de la caridad. A corto plazo, como tras un desastre, la caridad puede ser esencial para la supervivencia. A largo plazo, esta caridad puede contribuir a la posible desaparición del receptor, y ciertamente a la continuación de su miseria.
Existe la actitud, la creencia de que una persona o un grupo es tan pobre, tan desvalido, que no puede ayudarse a sí mismo, y que necesita depender de la asistencia exterior. Esta actitud o creencia compartida es el factor de auto justificación que más contribuye a perpetuar la pobreza.
Estos factores no son independientes entre sí. La ignorancia contribuye a la apatía y la apatía a la dependencia. La dependencia a la ignorancia, y así se puede seguir. Cada uno de ellos contribuye a todos los demás.
En conclusión, determinamos que la pobreza es personal, que nosotros lo cultivamos en nuestro espíritu, mente y corazón  y limitamos nuestra capacidad de desarrollo y productividad y la convertimos en pobreza social.
En todo proceso de cambio social, se nos anima a “pensar globalmente, actuar localmente”. Podemos pensar erróneamente que nosotros, siendo tan pequeños con respecto al mundo, no podemos hacer nada contra ellos, más que quejarnos y vivir aislados de nuestra responsabilidad como seres humanos
Nuestra pobreza tiende además a perpetuarse en sí misma, generando lo que se ha venido en denominar, la cultura de la pobreza, que tiende a transmitirse de generación en generación, de padre a hijos y de hijo a nietos, sucesivamente haciendo cada vez más difícil la salida de la misma. La pobreza individual es todo un entorno, es un conjunto de condicionantes que impiden el desarrollo de personas concretas, que acostumbramos a llamar pobres.


                                      Mi pobreza ,empieza por mi yo interior


El concepto de pobreza es fundamentalmente económico, aunque también tiene impactos políticos y sociológicos. Un intento de definición responde al hecho de que la pobreza debe ser vista como el resultado de un modelo económico y social.
Pero mi interés es tocar la pobreza como falta de desarrollo humano: una acepción primigenia de pobreza como falta de capacidad de producir o de realizar nuestro potencial productivo, en el desarrollo de todas nuestras capacidades y talentos que fuimos creados por el todopoderoso, como tal podría ser llamada una causa de la discapacidad humana y de hecho, aplicando este criterio, prácticamente cualquiera podría ser definido como pobre.
Los diversos enfoques planteados toman su punto de partida en una serie muy amplia de factores explicativos, entre los cuales destacan, pobre pensamiento, mediocridad, vagancia, visión y los aspectos culturales.
En Sociología hay dos definiciones básicas distintas:

Pobreza absoluta cuando ciertos estándares mínimos de vida, tales como nutrición, salud y vivienda, no pueden ser alcanzados.
Pobreza relativa cuando no se tiene el nivel de ingresos necesarios para satisfacer todas o parte de las necesidades básicas de acuerdo a los criterios de un determinado tiempo y sociedad.
Las formas de medir la pobreza son muy diferentes en estas definiciones. Pero como medir la pobreza espiritual, en el cual nos concentramos y poca importancia le damos en cambiar esta pobreza

Alguna vez escuche que dejaran de haber niños pobres, cuando los padres, sean valientes  y tomen acción en conciencia de sus decisiones y actos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario